Ir al contenido principal
OpenAI

25 de mayo de 2026

Asuntos internacionales

La IA se convierte en la primera contratación de las pequeñas empresas

Cargando…

La imagen más extendida del emprendimiento con IA es la de alguien que funda una empresa de software en Silicon Valley para crear la próxima startup valorada en mil millones de dólares. Pero quizá la realidad más habitual —y potencialmente más importante para la economía— se esté dando entre las pequeñas empresas de todo el país.

Un nuevo análisis de OpenAI⁠(se abre en una ventana nueva) revela que al menos cuatro millones de personas en Estados Unidos usaron ChatGPT durante marzo de 2026 como ayuda para planificar, poner en marcha, gestionar o hacer crecer un negocio. La mayoría no estaba creando empresas tecnológicas. Gestionaban consultorías, tiendas online, empresas de servicios para el hogar, centros de estética, restaurantes y otros negocios. Para estos emprendedores, la IA no es ante todo un producto que vender. Es un recurso versátil que les permite hacer cosas para las que, de otro modo, podrían necesitar consultores externos, más personal o software especializado.

Una herramienta para quienes desempeñan muchos trabajos a la vez

Las grandes empresas reparten el trabajo entre equipos de marketing, finanzas, asesoría jurídica, atención al cliente, producto y operaciones. Los emprendedores rara vez tienen ese lujo. Sobre todo en las primeras etapas de un negocio, quien lo funda puede desempeñar todas estas funciones.

Esto genera una fuerte demanda de asistencia de uso general. Entre los emprendedores en activo identificados en el informe, los grupos más numerosos trabajaban en servicios profesionales y de agencia, con un 22 % de los usuarios, y en comercio minorista y electrónico, con un 21 %. Los servicios para el hogar y los oficios representaban el 12 %; los centros de salud y estética, el 11 %; y los negocios de alimentación y hostelería, el 8 %.

Suelen ser negocios con estructuras reducidas cuyos propietarios siguen muy implicados en la actividad diaria. Un contratista podría usar ChatGPT para revisar un presupuesto, entender un requisito para obtener un permiso, redactar textos para su web y preparar un mensaje de seguimiento para un cliente. Un comerciante podría usarlo para crear descripciones de productos, comparar estrategias de precios, planificar una promoción y responder a una reclamación. Ninguna de estas tareas transforma por sí sola un negocio. Sin embargo, en conjunto pueden reducir la carga administrativa que consume gran parte del tiempo de un emprendedor.

Gráfico de anillo que muestra la distribución por sector de más de 4 millones de emprendedores estadounidenses que usan ChatGPT. Compara los negocios en proyecto y en activo en sectores como el comercio minorista, los servicios profesionales, los servicios para el hogar, las startups tecnológicas, la hostelería y la sanidad.

De explorar una idea a gestionar un negocio

El informe examina el uso de ChatGPT tanto por quienes se plantean emprender como por quienes ya tienen un negocio en marcha. Aproximadamente el 29 % de los usuarios emprendedores aún no había puesto en marcha su negocio, mientras que el 71 % ya estaba en activo. Quienes se plantean emprender son relativamente más propensos a usar ChatGPT para crear una marca, desarrollar productos y validar ideas de negocio. Pueden preguntar si hay mercado para una idea, cómo podría funcionar un producto, qué nombre poner a un negocio o cuánto podría costar ponerlo en marcha.

Una vez que la empresa está en funcionamiento, las prioridades cambian. El marketing y la redacción de textos publicitarios representan el 26 % de la actividad de los emprendedores en activo, seguidos de la comunicación con los clientes, con un 11 %, y las consultas jurídicas y de cumplimiento normativo, con un 10 %. Las ventas, la creación de marca y el desarrollo de negocio también siguen siendo importantes.

Los emprendedores en activo también tienen una presencia proporcionalmente mayor entre los usuarios de los planes superiores de ChatGPT. Los emprendedores en activo representan el 67 % de los usuarios emprendedores del plan Gratis, frente al 78 % del plan Plus y el 81 % del plan Pro.

Este patrón sugiere que la demanda aumenta cuando la IA se vincula a una actividad comercial real. Alguien que esté probando posibles nombres para un negocio puede necesitar ayuda de forma ocasional. Un emprendedor en activo que lidia con clientes, plazos y problemas operativos tiene más motivos para pagar por una mayor rapidez y capacidad. Por tanto, el emprendimiento podría convertirse en una prueba especialmente útil del valor económico de la IA. 

Reducir los costes fijos de emprender

Poner en marcha un negocio siempre ha requerido algo más que una idea prometedora. Los emprendedores deben reunir una serie de competencias complementarias, como el análisis financiero, la atención al cliente, las ventas, el marketing y la administración. No todos tienen el mismo acceso a esas competencias. Algunos fundadores cuentan con socios, redes de contactos profesionales, experiencia empresarial en la familia o capital suficiente para contratar ayuda. Otros deben adquirir casi todas las competencias por su cuenta.

La IA generativa no puede eliminar los riesgos de emprender. Sin embargo, puede reducir el coste de acceder a una versión básica de muchas capacidades útiles. Eso puede permitir que más personas pongan a prueba sus ideas antes de asumir un gran compromiso financiero. También puede hacer más viables los negocios muy pequeños, al permitir que un autónomo o una empresa de dos personas abarquen una mayor variedad de tareas sin tener que contratar empleados o numerosos servicios especializados de inmediato.

El resultado quizá no sea una oleada de startups de alto crecimiento, sino un aumento de negocios modestos que se ponen en marcha más rápido o sobreviven porque sus fundadores pueden gestionar un trabajo que, de otro modo, los desbordaría.