SchoolAI crea una plataforma de IA que empodera a los docentes
Con GPT‑4.1, la generación de imágenes y la conversión de texto a voz, SchoolAI ha creado una infraestructura de IA segura y observable para un millón de aulas, y no para de crecer.

Resultados
1 million
Alcance a aulas de más de 80 países
Resultados
500
Colaboraciones educativas que integran SchoolAI
Resultados
10+
Ahorro semanal de horas del profesorado
En 2013, Caleb Hicks, ahora fundador y director ejecutivo de SchoolAI, daba clase a casi 300 alumnos al día. Conocía bien al 20% con mejores y peores resultados, pero el 80% restante a menudo pasaba desapercibido. Ese punto ciego le perseguía. Entre clases cada vez más numerosas y presupuestos más reducidos, los docentes como él simplemente no podían atender todas las necesidades del alumnado.
Con el lanzamiento de ChatGPT en 2022, la IA empezó a entrar en las aulas. Mientras algunos educadores debatían sobre prohibir por completo las herramientas de IA por temor a trampas y problemas de seguridad, Hicks vio otro camino. Gracias a su experiencia en diseño instruccional en Apple, creía que, con un diseño cuidadoso y la supervisión adecuada, la IA podía facilitar que el alumnado aprendiera de forma más personalizada y proporcionar al profesorado herramientas e información para mejorar la enseñanza.
En 2023, lanzó SchoolAI. La plataforma ofrece al profesorado indicadores en tiempo real sobre el progreso del alumnado y le da apoyo personalizado.
En solo dos años, SchoolAI ha llegado a un millón de aulas en más de 80 países y está integrada en más de 500 asociaciones educativas. Basada en modelos de OpenAI, convierte tecnología puntera en herramientas listas para usar en clase.
«Hemos trabajado mucho para que la IA no haga las cosas por ti. Si la IA simplemente le da la respuesta al alumno, hemos fracasado: el objetivo de la enseñanza es acompañar y lograr que sigan implicados en el trabajo».
Resultados de un vistazo
- Ha llegado a 1 millón de aulas en más de 80 países
- Se ha integrado en más de 500 asociaciones educativas
- El profesorado afirma ahorrar más de 10 horas a la semana
- Mayor participación del alumnado e intervención temprana
Fomentar la confianza con el docente como parte del proceso
La arquitectura de agentes de SchoolAI se asemeja a un aula típica: los Spaces (espacios) son entornos de aprendizaje interactivos que los docentes crean mediante Dot, un asistente conversacional.
Si un docente escribe «crea una actividad de lectura diferenciada para estudiantes en tres niveles distintos», Dot genera una lección lista para usar en cuestión de segundos. El profesorado también puede añadir aplicaciones interactivas para que el alumnado cree, juegue y aprenda según los objetivos de la lección.
El alumnado trabaja con estas lecciones a través de Sidekick, un tutor con IA basado en GPT‑4o y GPT‑4.1. Sidekick se adapta a la forma de aprender de cada estudiante, ofreciendo orientación, ritmo y motivación según sus respuestas.
Mientras el alumnado trabaja, el profesorado se mantiene al tanto de su actividad. Todas las interacciones en SchoolAI son observables, lo que permite al profesorado anticiparse y detectar necesidades antes de que los pequeños vacíos se conviertan en grandes brechas. Los mecanismos de protección integrados garantizan que el uso de SchoolAI sea seguro, transparente y alineado con los objetivos del aula.
Un estudiante recién llegado a EE. UU., que solo hablaba darí, utilizó Sidekick para traducir en tiempo real. En pocas semanas, ya participaba en trabajos en grupo, hacía amistades y mostraba un nuevo sentido de pertenencia. Ese tipo de implicación temprana y segura sienta las bases del éxito a largo plazo.
Adaptar los modelos a tareas reales
La verdadera pregunta para el profesorado no es la capacidad de la IA, sino cómo puede utilizarse para mejorar el proceso de aprendizaje, no solo para dar respuestas.
«Si la IA simplemente le da la respuesta al alumno, hemos fracasado», afirma Hicks. «El objetivo de la enseñanza es acompañar y lograr que sigan implicados en el trabajo».
Desde el primer día, SchoolAI incorporó la supervisión docente en la arquitectura. En lugar de un simple ciclo de prompts y respuestas, cada entrada del alumnado pasa por un grafo de agentes con decenas de nodos especializados que recurren a modelos, herramientas o medidas de protección antes de generar una respuesta, de forma que el alumnado recibe apoyo estructurado que refuerza el aprendizaje real.
Cada parte de este flujo de trabajo se basa en OpenAI:
- GPT‑4o impulsa la interfaz conversacional de Dot y la lógica en tiempo real detrás de la creación de lecciones y generación de respuestas
- GPT‑4.1 se encarga de tareas de razonamiento más profundo, como guiar paso a paso la resolución de problemas matemáticos complejos
- La generación de imágenes crea recursos visuales personalizados, como diagramas de la fotosíntesis o mapas históricos, para apoyar las lecciones
- La conversión de texto a voz (TTS) ofrece comentarios hablados en más de 60 idiomas
Esta orquestación depende de una asignación inteligente de tareas: las que requieren razonamiento complejo se derivan a GPT‑4.1 o GPT‑4o, mientras que las comprobaciones más simples se ejecutan en modelos más ligeros como GPT‑4o-mini u otros modelos de clase nano. Esto permite mantener los costes controlados sin comprometer la precisión donde más importa.
La precisión y los matices importan más en las escuelas que en casi ningún otro ámbito. Las decisiones que toma el modelo son visibles en los registros, se muestran al profesorado en tiempo real y se resumen para la dirección mediante informes consolidados. Estos circuitos de retroalimentación ayudan a reforzar la filosofía central de SchoolAI: la IA debe acompañar al alumnado, no darle la respuesta.
Mantener un solo stack para avanzar más rápido a gran escala
Cuando SchoolAI celebró su última presentación de producto, asistieron más de 10 000 docentes. Sin embargo, en los días previos, el equipo detectó que seguían limitados por un uso a nivel de consumidor.
«Nos pusimos en contacto con nuestra persona de referencia en OpenAI para ver qué podíamos hacer», cuenta Sanders, responsable de experiencia en SchoolAI. «En menos de diez minutos, no solo actualizaron nuestro nivel de uso, sino que al ver que estábamos apostando por GPT‑4.1, también aumentaron proactivamente nuestros límites para que todo funcionara sin problemas durante el evento».
A medida que los precios de inferencia de los modelos han ido bajando, SchoolAI ha logrado reducir los costes de casi un dólar por cada Space del alumnado a solo una fracción de esa cantidad. El cambio le dio al equipo el margen necesario para invertir a largo plazo y expandirse con una estrategia clara, algo fundamental en el ámbito educativo, donde los presupuestos dependen de la eficiencia para responder a necesidades cada vez mayores.
«Elegimos OpenAI porque sus modelos ofrecían una precisión, matices y flexibilidad incomparables. Elegimos crecer con ellos porque el apoyo que hemos recibido no tiene comparación».
Definir la próxima era de la educación
Para el personal docente, la IA puede ser una aliada poderosa, lo que permite liberar más tiempo para lo verdaderamente humano: enseñar. El equipo de SchoolAI ha recibido comentarios de profesorado que asegura ahorrar más de 10 horas a la semana gracias a la plataforma. No obstante, lo más importante es cómo aprovechan ese tiempo: interviniendo antes, prestando apoyo más rápido y dedicando momentos más significativos al trato personal con el alumnado.
Una docente contó que antes se basaba en los resultados de los exámenes para detectar cuándo algún estudiante empezaba a quedarse atrás. Sin embargo, SchoolAI detectó que un alumno había dejado de hacer preguntas y de participar en las conversaciones. Esa señal sutil dio pie a una conversación de seguimiento y a una intervención temprana que de otro modo habría pasado desapercibida.
El comportamiento del alumnado también está cambiando: la implicación aumenta en las lecciones con apoyo de la IA, y Sidekick ayuda a los estudiantes a ganar confianza y autonomía. Ese mismo alumno que solo hablaba darí y que usaba traducción en tiempo real ahora participa en actividades en grupo, bromea con sus compañeros y ha ganado una nueva sensación de seguridad en sí mismo.
A medida que la adopción pasa de centros piloto a distritos escolares completos, los responsables utilizan datos pedagógicos en tiempo real para comprender qué está funcionando y dónde conviene reforzar el apoyo. Y con nuevas funciones diseñadas para apoyar el aprendizaje en casa, SchoolAI está ampliando su alcance más allá del aula, conectando a estudiantes, docentes y familias a través de un único sistema de confianza.
«Nuestra misión siempre ha sido lograr que cada estudiante se sienta reconocido», afirma Hicks. «Con OpenAI, podemos cumplir esa promesa de forma constante, con el alcance sistémico que necesitan los centros».


