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2 de noviembre de 2026

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Presentamos el programa Grid Protectors

Lanzamos un programa nacional para que nuestros futuros campus de computación contribuyan a un suministro eléctrico fiable y asequible.

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Hoy presentamos el programa Protectores de la Red, una iniciativa nacional para contribuir a un suministro eléctrico asequible y fiable para las familias y las empresas de las comunidades donde construimos. Colaboraremos con compañías eléctricas, organismos reguladores y responsables de políticas públicas para establecer acuerdos que permitan a nuestros futuros campus reducir la demanda eléctrica cuando la red esté bajo presión.

Ya sea para calentar los hogares durante una ola de frío en el norte o para mantener el aire acondicionado en marcha durante una ola de calor en el sur, las familias necesitan un suministro eléctrico fiable. Nuestro objetivo es convertir la flexibilidad de los campus en un recurso al que las compañías eléctricas puedan recurrir cuando las comunidades más lo necesiten.

Se prevé que la capacidad de los centros de datos de Estados Unidos supere los 100 gigavatios en 2030⁠(se abre en una ventana nueva). Esto nos brinda una oportunidad única en una generación para reforzar la red eléctrica construyendo campus que puedan ajustar su consumo cuando las comunidades más lo necesiten.

Con Protectores de la Red, aspiramos a que este tipo de flexibilidad sea un elemento esencial de la construcción y el funcionamiento de nuestros futuros campus. Esto implica diseñar instalaciones que puedan reducir su consumo eléctrico cuando sea necesario y acordar con las compañías eléctricas cuánto se puede reducir la demanda, con qué rapidez y durante cuánto tiempo. Los acuerdos variarán según la ubicación e iremos dando a conocer nuevos compromisos a medida que se concreten.

En función de las necesidades locales y de los equipos disponibles, también colaboraremos con los operadores de la red para suministrar energía generada o almacenada en nuestras instalaciones y utilizar baterías y sistemas de control de potencia para suavizar los cambios en la demanda.

La construcción de líneas eléctricas, subestaciones y otras infraestructuras de la red supone un coste fijo, tanto si la demanda es baja como si es alta. Al consumir más electricidad cuando la red dispone de capacidad y reducir nuestro consumo cuando está bajo presión, podemos contribuir a sufragar esas infraestructuras y, a la vez, limitar la necesidad de costosas ampliaciones para atender los picos de demanda. Esto puede ayudar a contener los costes para los demás clientes.

Estados Unidos necesita más electricidad para impulsar el crecimiento económico, y la IA representa una parte cada vez más importante de esa demanda. No se debería pedir a las familias y a las pequeñas empresas que subvencionen las necesidades eléctricas de un campus de computación. Siempre nos hemos comprometido a asumir nuestros propios costes energéticos, tanto los de la electricidad que consumimos como los de las infraestructuras necesarias para abastecer a nuestros campus. Las grandes instalaciones de computación deben asumir sus costes y ayudar a las compañías eléctricas a gestionar los sistemas de los que dependen.

Un modelo en Georgia

En el campus que tenemos previsto construir en el condado de Effingham, nos hemos comprometido a asumir todos los costes de infraestructura y suministro eléctrico necesarios para abastecer el proyecto. Una vez que el campus esté en funcionamiento, podremos reducir la potencia que tomamos de la red cuando sea necesario, lo que ayudará a mantener el suministro para los demás clientes.

Nuestro acuerdo con Georgia Power también incluye⁠(se abre en una ventana nueva) hasta 1000 megavatios de respuesta flexible de la demanda, lo que libera capacidad para ayudar a mantener el aire acondicionado en marcha en cientos de miles de hogares durante episodios de calor extremo. Para ponerlo en perspectiva, esa cifra equivale a la demanda eléctrica media de unos 700 000 hogares. Son más hogares de los que suman Washington D. C. y Boston.

Estas instalaciones de computación son muy distintas de los centros de datos construidos hace apenas unos años, lo que nos permite ser flexibles en nuestra demanda eléctrica.

Esto significa que podemos reducir nuestra demanda para que las familias, las pequeñas empresas y los demás consumidores sigan teniendo electricidad. Construir infraestructuras eléctricas es costoso y, según Georgia Power, esta flexibilidad puede reducir la nueva capacidad de generación que necesita instalar para atender el crecimiento futuro. Aunque el campus aún está en desarrollo, nuestra intención es que Effingham sirva de proyecto piloto para Protectores de la Red, a partir de un acuerdo que ya ofrece un modelo para futuros campus.

Imagina un restaurante en una localidad turística. Necesita suficientes mesas y espacio en la cocina para la temporada alta, pero tiene que pagar por esa capacidad todo el año. Los clientes habituales ayudan a aprovecharla y a cubrir los gastos cuando disminuye el turismo. Nuestra propuesta es ser ese cliente habitual.

La demanda eléctrica también sube y baja con las estaciones, y cada región registra sus mayores picos en momentos distintos. Nuestros campus de computación necesitan electricidad todo el año. Con los acuerdos adecuados, esa demanda estable puede ayudar a repartir los costes fijos de la red entre un mayor volumen de ventas de electricidad, mientras que la flexibilidad nos permite reducir la demanda cuando el sistema está más exigido. Seguimos teniendo que asumir los costes que generan nuestros campus; el objetivo es que los demás clientes también se beneficien.

Nuestro acuerdo también contribuye al plan más amplio de Georgia Power para reducir los costes de sus clientes. La compañía eléctrica prevé un ahorro anual de unos 950 millones de dólares para sus clientes a partir de 2029⁠(se abre en una ventana nueva) gracias a su cartera de acuerdos con grandes consumidores y al crecimiento previsto, incluido el proyecto Camellia. Calcula un ahorro de al menos 15 dólares al mes para un cliente residencial típico con un consumo de 1000 kilovatios hora.

De cara al futuro

El acuerdo de Georgia es un punto de partida. En OpenAI, vemos en nuestro programa Protectores de la Red una oportunidad para ayudar a las comunidades a mantener el suministro eléctrico incluso en situaciones de emergencia y de alta demanda. Colaboraremos con compañías eléctricas, organismos reguladores y responsables de políticas públicas para establecer acuerdos prácticos para los campus que construyamos en el futuro: acuerdos que tengan en cuenta las necesidades de la red local, permitan a los campus apoyar a la red cuando esté bajo presión y garanticen que asumamos los costes que generemos. Los contratos a largo plazo y las garantías financieras pueden proteger a los demás clientes si un proyecto se retrasa, reduce su alcance o se cancela.

La flexibilidad no puede sustituir a la inversión en nuevas infraestructuras de generación y transporte de energía. Junto con esas inversiones, nuestro programa Protectores de la Red puede ayudar a mejorar la fiabilidad del suministro y evitar que las familias y las pequeñas empresas tengan que asumir los costes de la infraestructura de IA. Ese es el estándar que queremos que cumplan nuestros campus de computación.

Autor

OpenAI