Prepararse para cruzar la Antártida en bici con ChatGPT
James Benson-King se prepara para ser el primero en cruzar la Antártida en bici, en solitario y sin apoyo.
«Para mí, fue convertir aquella tarea imposible en algo sobre lo que tenía el control y la capacidad de decidir… ChatGPT me permitió hacerlo con mi propio objetivo».
Pedalear hacia lo desconocido
En noviembre, James Benson-King intentará convertirse en la primera persona en recorrer en bici, en solitario y sin apoyo, el trayecto desde el borde de la Antártida hasta el Polo Sur, un viaje que podría durar hasta 60 días. Pero, para James, el verdadero desafío empieza mucho antes de poner el pie o la rueda sobre el hielo. Prepararse para una expedición como esta es tan exigente como el propio viaje.
La ruta que planea recorrer se ha intentado de distintas formas, pero nunca exactamente así: completamente solo y sin avituallamientos por el camino. No existe un plan de entrenamiento estándar para lo que James intenta hacer y las exigencias son inusualmente complejas: necesita desarrollar resistencia, fuerza, habilidad técnica y experiencia en climas fríos al mismo tiempo, mientras se prepara para unas condiciones que no se pueden simular del todo.
Tradicionalmente, eso significaría reunir a un equipo de entrenadores distintos para cada protocolo, algo que requeriría mucho dinero y tiempo adicional. En cambio, James creó su propio programa de entrenamiento con ChatGPT.

Durante una expedición de entrenamiento remota en Islandia, James acampa sobre el hielo y revisa su bici mientras consulta ChatGPT.

James reduce el peso de su equipo usando ChatGPT para optimizar incluso pequeños detalles, como los tiradores de la cremallera de su abrigo.

James resiste el frío islandés mientras entrena para su próxima expedición antártica.

James usa ChatGPT para registrar ideas y cambios en la bici durante el entrenamiento.

James se instala en el campamento al atardecer.
Crear un sistema, no un plan
Una vez que el alcance del desafío quedó claro, la pregunta para James no era solo cómo prepararse para la Antártida, sino cómo mantener unidos todos los distintos elementos de su entrenamiento con los recursos que tenía disponibles.
En lugar de dividir el problema en partes separadas, usó ChatGPT para crear un plan más flexible y capaz de responder a sus necesidades. La herramienta le permite combinar distintos enfoques en un único sistema, probar ideas y ajustar a medida que aprende. En vez de optimizar una cosa cada vez, puede equilibrarlo todo simultáneamente.
El impacto se aprecia en la rapidez con la que ha podido avanzar. Lo que normalmente requeriría largos ciclos de iteración y coordinación se ha comprimido en un plazo mucho más corto, con ChatGPT convirtiendo un proceso lento y fragmentado en uno que puede perfeccionar continuamente.

«Enero del año pasado fue la primera vez que hice algo en un entorno de frío. En poco más de un año, me siento lo bastante competente como para afrontar la Antártida... Creo que he logrado en un año lo que quizá me habría llevado dos o tres años».
Aprender en movimiento
Parte del entrenamiento de James tuvo lugar en las tierras altas de Islandia, donde el tiempo impredecible y el terreno cambiante ofrecían una aproximación más cercana a lo que afrontará en la Antártida. La extensión cubierta de nieve se convirtió en un campo de pruebas no solo para su equipo y su toma de decisiones, sino también para cómo usa ChatGPT en condiciones reales.
Cuando se le estropeó el hornillo con el frío, James le explicó el problema a ChatGPT y encontró una solución allí mismo. También lo ha usado para diseñar rutinas de entrenamiento teniendo en cuenta lo que tiene a mano, y para perfeccionar su equipo, incluso con pequeños detalles para ahorrar peso, como cortar su cepillo de dientes por la mitad.
Durante los largos tramos en bici, usó ChatGPT para evaluar su ritmo y esfuerzo, ajustándolos en función de la distancia, la frecuencia cardíaca y las horas de luz que quedaban. En el campamento, se convirtió en una forma de recopilar ideas y volver a ellas más tarde, desde pequeños ajustes en su equipo hasta momentos del día sobre los que quería reflexionar. «Lo he usado para volcar mis pensamientos, casi como un diario de audio», afirma.

James se abre paso a través de una tormenta de nieve mientras entrena en las tierras altas de Islandia.

James, a mitad de trayecto por Islandia.

James remolca su equipo y provisiones en preparación para una expedición a la Antártida, donde llevará todo lo que necesita para 60 días.

Desde el interior de su tienda en Islandia, James usa ChatGPT para resolver un problema con su hornillo de expedición.
Un nuevo compañero de pensamiento
A medida que avanza el entrenamiento, ChatGPT sirve menos para crear el plan y más para ayudar a James a ceñirse a él.
Le permite ir tomando decisiones sobre la marcha, relacionando lo que ya sabe con lo que está pasando en ese momento —no para llegar a una solución definitiva, sino para que el proceso siga adelante—, sobre todo cuando las cosas son difíciles de entender o explicar del todo. «Puede que no me dé una respuesta definitiva», dice. «Pero sin duda me ayuda a plantearme las preguntas adecuadas».
Ese cambio cobra importancia. Gran parte de lo que está afrontando no es nada sencillo. Las circunstancias, el esfuerzo e incluso las razones que hay detrás de lo que está haciendo pueden ser difíciles de expresar con palabras. ChatGPT se ha convertido en una forma de abordar esas cuestiones, en lugar de evitarlas.
Para James, el objetivo del viaje no es solo llegar al Polo Sur, sino averiguar cómo llegar hasta allí. Lo que más importa es el proceso: la capacidad de seguir tomando decisiones, de ir adaptándote y de seguir adelante. Decisión a decisión.
«Quizá la Antártida sea mi límite. Quizá en ese inmenso desierto blanco encuentre el límite definitivo de mis propias capacidades».