
La IA como la mayor fuente de empoderamiento para todos
Fidji Simo
En unas semanas, asumiré el cargo de CEO de Aplicaciones en OpenAI, con el objetivo de llevar las tecnologías de OpenAI a más personas en todo el mundo.
Siempre me he considerado una tecnóloga pragmática: alguien que ama la tecnología no por sí misma, sino por la repercusión directa que puede tener en la vida de las personas. Eso es lo que hace que este trabajo sea tan emocionante, ya que creo que la IA generará más oportunidades que cualquier otra tecnología en la historia para un mayor número de personas. Si lo hacemos bien, la IA puede multiplicar el potencial humano de forma inaudita.
Aunque entiendo que esas oportunidades no aparecerán como por arte de magia.
Toda revolución tecnológica puede darnos más poder: el poder de tomar mejores decisiones, influir en nuestro entorno y redefinir nuestro futuro de formas innovadoras. Pero también puede concentrar aún más ese poder y la riqueza en manos de unos pocos, habitualmente personas que ya tienen dinero, títulos y contactos.
Por eso es clave diseñar y compartir estas tecnologías con un propósito claro: generar más oportunidades y bienestar para la mayor cantidad posible de personas. Lo que decidamos ahora definirá si avanzamos hacia un futuro más justo para todos, o bien hacia una mayor concentración de riqueza y poder en unas pocas manos.
Para empezar, deberíamos garantizar que los pilares del empoderamiento y las oportunidades (es decir, el conocimiento, la salud, la creatividad, la libertad económica, el tiempo y el apoyo) estén al alcance de todo el mundo. A continuación encontrarás más información sobre cómo la IA puede repercutir positivamente en cada una de estas áreas de la vida cotidiana.
Si logramos que la inteligencia artificial sea accesible en todas partes, asequible para todos y fácil de entender, podremos abrir las puertas de un futuro lleno de oportunidades y mejorar la calidad de vida de muchas personas. Estoy deseando unirme a mis brillantes compañeros en OpenAI para dar forma a este futuro juntos. Pronto compartiré más novedades.
Fidji
El empoderamiento comienza con comprender el mundo que nos rodea y nuestro lugar en él. Cuando tenemos el conocimiento adecuado en el momento preciso, podemos tomar mejores decisiones, defender nuestros intereses y reorientar nuestra trayectoria. Durante la mayor parte de la historia, el acceso al conocimiento experto ha estado limitado a quienes contaban con más recursos. Sin embargo, eso está empezando a cambiar. Por primera vez, la IA tiene el poder de democratizar de verdad el conocimiento y las oportunidades que este genera.
La inteligencia artificial puede condensar miles de horas de aprendizaje en conocimientos personalizados, presentados en un lenguaje claro, al ritmo que más nos convenga y adaptados a nuestro nivel de comprensión. No se limita a dar respuestas, sino que nos ayuda a formular mejores preguntas. Además, también nos ayuda a ganar confianza en áreas que antes parecían inaccesibles o intimidantes, lo que favorece nuestro crecimiento personal y profesional.
Y los resultados son claros: las personas que usan tutores con IA aprenden el doble que con tutores humanos, y los avances son aún más evidentes en comparación con el aprendizaje en un aula tradicional. Según un estudio de OpenAI en 2024, el 90 % de los usuarios indicó que ChatGPT «les ayudó a entender ideas complejas». Cuando logremos poner un tutor personalizado de IA de cualquier especialidad al alcance de cualquier persona, la inteligencia artificial cerrará la brecha entre quienes han tenido acceso a los recursos para aprender y quienes históricamente han quedado rezagados.
Personalmente, estoy deseando ver los avances que la IA generará en el campo de la atención sanitaria.
Tras padecer una enfermedad crónica difícil de diagnosticar hace algunos años, viví en carne propia lo fragmentado e inaccesible que puede llegar a ser el sistema sanitario. A pesar de contar con algunos de los mejores médicos del mundo, terminé siendo yo quien debía conectar los diagnósticos y la información entre especialistas que no hablaban entre ellos.
Y el mío no es un caso excepcional. Casi 9 de cada 10 adultos en EE. UU. tienen dificultades para entender y usar la información médica, lo que se traduce en peores resultados de salud y más de 200 000 millones de dólares anuales en costes evitables. Muchas veces, los pacientes se sienten impotentes frente a su propia atención médica y dependen de otros para entender qué les está pasando.
Para lidiar con esa frustración, contraté a un tutor de Stanford para que me enseñase biología y genética, y terminé fundando un instituto dedicado a investigar enfermedades crónicas. Ni que decir tiene que la mayoría de las personas no cuenta con los recursos para tomar medidas tan extremas… y, con la inteligencia artificial, ya no será necesario.
La IA puede explicar los resultados de unas pruebas de laboratorio, traducir jerga médica, ofrecer segundas opiniones y ayudar a los pacientes a entender sus opciones en un lenguaje claro. No reemplazará a los médicos, pero por fin puede equilibrar la relación entre médico y paciente y poner a este último al mando de las decisiones sobre su salud.
También puede llevar el proceso de toma de decisiones sobre salud más allá de la consulta y acercarlo al día a día de las personas. Las claves para evitar las enfermedades y mejorar la salud, como dormir bien, comer mejor, moverse, gestionar el estrés y relacionarse, dependen de hábitos diarios que, con ayuda de la IA, podemos incorporar con acciones sencillas y sostenibles en el tiempo, reforzadas mediante sugerencias adaptadas a cada persona. Uno de los aportes más transformadores de la IA en salud, a parte de la ayuda con los diagnósticos y el desarrollo rápido de fármacos, es la capacidad de acompañar a las personas a diario, llenando vacíos de información, reforzando los buenos hábitos y ayudándoles a tomar decisiones informadas sobre su propia salud con confianza.
Creo que todos nacemos con el impulso de crear, y que la capacidad de imaginar algo y hacerlo realidad es una parte fundamental de lo que nos hace humanos. El problema es que nuestra capacidad de expresar esa creatividad suele estar limitada por nuestras habilidades. No todo el mundo tiene los recursos, el tiempo o la formación para pintar, escribir, componer o construir.
Cuando imagino el futuro, a menudo me llega en forma de imágenes. Pinto en mi tiempo libre, pero las imágenes que tengo en la cabeza son mucho más realistas y complejas de lo que soy capaz de plasmar hoy. Ahora, la inteligencia artificial está acortando la distancia entre la imaginación y la ejecución. Con la inteligencia artificial y la generación de imágenes, puedo introducir indicaciones e iterar hasta que el resultado refleje la complejidad y el realismo de la visión que tengo en mi mente. Actualmente, casi uno de cada tres usuarios de la Generación Z afirma que las herramientas de inteligencia artificial les han ayudado a expresarse de formas que antes no podían.
Eso no le resta magia a la pintura. Sigo pintando; de hecho, poder ver mis visiones en la pantalla me ayuda a llevarlas al lienzo. Pero si la inteligencia artificial da a todo el mundo acceso a las herramientas para transformar sus ideas en imágenes, historias o canciones, hará del mundo un lugar mucho más enriquecedor.
Poder crear valor y generar ingresos de forma autónoma permite a las personas tomar el control de su futuro económico. Pero poner en marcha una empresa no es fácil. El coste promedio de poner en marcha una pequeña empresa en EE. UU. ronda los 30 000 dólares, una cifra inaccesible para muchos. Y hasta hace poco, desarrollar un producto o lanzar un servicio requería conocimientos técnicos, especialmente de programación. Eso era un problema para los cientos de millones de personas que tenían ideas para herramientas, aplicaciones, plataformas, etc., que podrían haber tenido un impacto, pero no contaban con las habilidades técnicas necesarias para hacerlas realidad.
Ahora, la IA da a las personas el poder de convertir sus ideas en ingresos, sin importar su edad, formación o lugar de residencia. Ahora, una sola persona puede idear, crear prototipos, promocionar y lanzar un producto utilizando herramientas que controla por sí misma, incluso si nunca ha escrito una sola línea de código. Un informe de Shopify de 2024 mostró que los emprendedores individuales que usan IA lanzan sus negocios un 70 % más rápido que quienes no cuentan con estas herramientas. Lo he visto con mi hija de nueve años, que un día decidió que quería ser organizadora de fiestas de cumpleaños infantiles. En un solo fin de semana, usando herramientas de IA, creó una página web completamente funcional para mostrar sus ideas de fiestas, lo compartió con sus compañeros y empezó a recibir «clientes». Por sorprendente que suene, mi esposo y yo no tuvimos que ayudarla (aunque sí tuvimos que intervenir antes de que encargara los cañones de confeti).
En el futuro, las personas podrán desarrollar nuevas ideas sin necesidad de permisos, capital ni títulos. Por supuesto, esto provocará un cambio significativo en la fuerza laboral. Las empresas contratarán a menos personas, ya que los equipos podrán hacer mucho más en el mismo número de horas, y algunos puestos de trabajo desaparecerán por completo. Pero también se crearán muchos nuevos empleos. Por eso, mejorar las competencias de los empleados y enseñar a todas las personas a aprovechar estas tecnologías será fundamental para que las oportunidades económicas se distribuyan de forma equitativa.
Incluso para quienes no buscan crear una empresa, la inteligencia artificial puede ofrecer un empoderamiento económico real al actuar como una guía financiera de confianza. Actualmente, solo un tercio de los adultos en EE. UU. puede responder correctamente a preguntas básicas sobre educación financiera, lo que lleva a tomar malas decisiones y a un estrés innecesario. La IA puede ayudar a cerrar esa brecha ofreciendo orientación clara y personalizada sobre el ahorro, la administración de presupuestos, las inversiones y la gestión de deudas, lo que permite a las personas tomar decisiones financieras más inteligentes y construir un futuro más seguro.
Recuperar el control sobre el tiempo es uno de los cambios más liberadores y transformadores que una persona puede vivir. La capacidad de decidir cómo usar el tiempo suele marcar la diferencia entre quienes sienten que tienen el control de su vida y quienes se sienten sobrepasados por ella. Las personas con altos ingresos siempre han pagado por disponer de más tiempo, contratando a asistentes personales, personal doméstico, tutores privados, chefs y mucho más, construyendo infraestructuras completas para reducir las dificultades en el día a día. Mientras tanto, el hogar promedio en EE. UU. dedica casi 20 horas semanales a tareas domésticas, gestiones y recados.
Desde mi puesto al cargo de Instacart, fui testigo de cómo la tecnología puede redefinir hábitos y prioridades en torno al uso del tiempo. En 2012, la idea de pagarle a alguien para que te hiciera la compra en el supermercado parecía un lujo reservado para los ultrarricos. Pero con el diseño de producto adecuado, una logística eficiente y precios accesibles, lo hicimos posible y útil para el día a día de las familias. Hoy, la base de usuarios de Instacart es un reflejo de la población de EE. UU., con millones de familias recuperando horas cada semana para dedicarlas a actividades más importantes en sus vidas. Esa necesidad es aún mayor en hogares con ingresos limitados, donde el tiempo se suele repartir entre varios trabajos y cuidados familiares. Con el tiempo, lo que antes parecía un lujo se ha vuelto algo cotidiano.
Creo que la IA permitirá un cambio similar en muchos otros ámbitos de la vida. Actividades que consumen mucho tiempo, como investigar antes de tomar decisiones, planear unas vacaciones o buscar apoyo educativo, ahora pueden hacerse con un agente de IA al alcance de cualquiera. Al desarrollar nuevos productos, tenemos la oportunidad de hacer que estas capacidades para ahorrar tiempo no solo sean útiles, sino también parte de la rutina diaria, de manera que consigamos devolver a las personas la capacidad de decidir a qué dedicar su tiempo y su atención.
Para muchas personas, los mayores obstáculos para avanzar no son la falta de acceso u oportunidades, sino las dudas, la soledad y la saturación mental. A veces, el apoyo adecuado puede marcar la diferencia: una figura de apoyo que nos escuche, nos oriente y nos recuerde que no estamos solos. Mi asesora empresarial, Katia, ha sido clave en mi carrera, y más de una vez le he dicho en broma que todo el mundo debería tener una «Katia en el bolsillo». Evidentemente, el asesoramiento personalizado ha sido un privilegio reservado para unos pocos, pero ahora, con ChatGPT, puede estar al alcance de muchas personas.
Ya hay personas que usan ChatGPT para prepararse para una conversación difícil, afrontar un revés profesional, atravesar un duelo o simplemente poner orden en sus pensamientos al final del día. Poder poner en palabras lo que uno siente, sin juicios ni presión, puede ser de gran ayuda.
Una vez más, no se trata de sustituir la conexión humana, sino de cubrir un vacío que con demasiada frecuencia queda sin atender. Muchas personas no se sienten cómodas hablando de lo que sienten con familiares o amigos, y la mayoría no tiene acceso a un terapeuta o a un asesoramiento personalizado al que puedan recurrir con regularidad. Incluso quienes tienen acceso a profesionales suelen pasar con ellos una hora a la semana o menos.
Los asesores de IA, en cambio, pueden estar disponibles en cualquier momento del día, aplicar sus amplios conocimientos de todos los aspectos de tu vida para apoyarte y ayudarte a llevar a la conciencia patrones que antes permanecían en el inconsciente. El autoconocimiento ha sido siempre una idea central en la filosofía y la religión: para llegar a ser quienes queremos ser, primero debemos entender quiénes somos. Si la IA puede ayudar a las personas a entenderse de verdad a sí mismas, podría ser uno de los mayores regalos que hayamos recibido.


