Diez mini obras de arte
Usar ChatGPT como fuente de inspiración para pintar uñas.
En un salón diminuto iluminado por una luz azul, dos mujeres se sientan una frente a la otra, dándose la mano.
Hablan en voz baja ante un despliegue de frasquitos de esmalte de uñas. En la habitación hay un fuerte olor a disolvente y pegamento, pero a ninguna parece molestarle.
Ya llevan dos horas de concentración intensa. Hace un mes que la clienta no se hace las uñas y, como ya pasaron de moda, tiene ganas de darles un nuevo color y forma o, como dice Taby, hacer “diez mini obras de arte”. Con una precisión y detallismo pasmosos, Taby deja al descubierto las uñas naturales después de retirar las llamativas uñas de acrílico que las cubrían. Tras limpiar y suavizar el lecho de las uñas de la clienta, se toma la siguiente hora para colocar las uñas de acrílico nuevas, aplicando el pegamento con pinceladas suaves. A continuación, saca instrumentos odontológicos para esculpir cada uña hasta darle la forma buscada. Después del insoportable e interminable ruido del torno y de la fricción de las limas, las uñas se convierten en un lienzo en blanco.
¡Llegó el momento de la creatividad! Pero Taby y su clienta no están solas: el teléfono de la artista está en la mesa, con ChatGPT abierto y esperando instrucciones.



Después de tener una idea general de lo que quiere la clienta, Taby le hace una consulta a su teléfono. “En una mano, queremos un efecto marmolado en verde; y en la otra, un verde liso de otra tonalidad con un detalle en dorado”.
Con voz de mujer, ChatGPT responde en un tono firme: “¿Qué te parece aplicar como base un tono jade clarito y agregar unas líneas blancas finitas para recrear la textura orgánica del mármol y...”. Taby y la clienta escuchan atentamente las sugerencias de la inteligencia artificial.
Tabytha Scott, mejor conocida como Taby, es manicurista profesional. Las herramientas y los productos químicos que usa provienen del mundo de la tecnología, pero su destreza con las sutiles pinceladas de color y los detalles minúsculos son todo un arte. Aunque Taby se sonroja cuando la llaman artista, el arte siempre ha estado presente en su vida.
“El arte siempre me llamó la atención. Desde pequeña. Por lo menos, desde la caída de las Torres Gemelas. Me acuerdo que tenía unos 10 años y que, en la escuela, me hice la bandera de Estados Unidos en las diez uñas. Ese es el primer recuerdo que tengo de pensar que podía expresar cómo me sentía pintándome las uñas. Y también el primer recuerdo que tengo de hacerme algo en las uñas porque quería, por voluntad propia”.
El interés de Taby en la estética de uñas va más allá de la satisfacción de crear algo bonito. Lo que la conmueve es poder compartir su arte con otras personas y ver el efecto que tiene sobre ellas a nivel personal.




“Una nunca sabe cómo está la persona que tiene enfrente, qué clase de día ha tenido ni lo que le puede estar pasando. Muchas de mis clientas muestran los diseños orgullosas, contentas de tener las uñas arregladas durante unas tres o cuatro semanas. Reciben cumplidos y algo así le pone color a la vida. Yo soy consciente de eso. Me hace sentir bien con respecto a mi trabajo porque, como mujer, sé el poder que tiene la belleza. Poder hacer sentir a alguien bien, aunque sea con un detalle, es algo indescriptible”.
Taby usaba ChatGPT de antes para escribir un sinfín de publicaciones en redes sociales, idear estrategias de marketing e incluso armar una rutina de ejercicio o investigar recetas veganas. Pero una vez, cuando tuvo un “bloqueo creativo” con una clienta difícil, abrió ChatGPT en el teléfono mientras trabajaba.

“Me hace sentir bien con respecto a mi trabajo porque, como mujer, sé el poder que tiene la belleza. Poder hacer sentir a alguien bien, aunque sea con un detalle, es algo indescriptible”.
“La primera vez que usé ChatGPT para pintar uñas, quería probar sus limitaciones. Sé que contiene muchísima información sobre arte y color. La idea era probar cosas. Tengo mucha confianza con mis clientas y ellas me dicen que puedo hacer lo que sea. Yo trato de delimitar las ideas, de proponer algo concreto. A veces lo hacen ellas. Y otras veces no se me ocurre nada a mí. Con la ayuda de la inteligencia artificial, podemos acotar miles de ideas, quedarnos con unas diez o veinte y usarlas como punto de partida. A esa altura, intervengo, me pongo manos a la obra y aporto mi estilo a partir de lo que trabajamos con la IA, sean colores o detalles que hacer en las distintas uñas. ChatGPT es una especie de ayudante”.
Cuatro horas después de la llegada de la clienta, y habiendo partido de una idea general de su color favorito y el cambio de estación, Taby ha cumplido su cometido. Ha terminado las uñas. Las diez mini obras de arte, un despliegue increíble de colores y glamour, le levantarán el ánimo a su clienta dondequiera que vaya. Taby tiene cara de cansada, pero pronto llegará otra clienta. Tiene la agenda completa, pero eso siempre se agradece.


“Con la ayuda de la inteligencia artificial, podemos acotar miles de ideas, quedarnos con unas diez o veinte y usarlas como punto de partida. A esa altura, intervengo y aporto mi estilo a partir de lo que trabajamos con la IA”.
“En mi opinión, el arte necesita del ser humano. Lo creo fervientemente porque a través del arte expresamos nuestras emociones y nuestra identidad. ChatGPT es un aditivo, un ingrediente más. Cuando una tiene un trabajo creativo, a veces se cansa y queda agotada. Tener a ChatGPT de asistente para que me dé un punto de partida o una perspectiva distinta es una gran ayuda”.


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