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OpenAI

4 de febrero de 2025

ChatGPT

Mi perro, el tutor de matemáticas

ChatGPT y las tutorías personales

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Llueve y hace frío en Didsbury, un pintoresco barrio en las afueras de Mánchester.

Phil Birchenall está sentado a la mesa. Detrás de él, la lluvia golpea contra la ventana de la cocina, a través de la cual se ve lo que parece un improvisado y distante cuadro impresionista compuesto por casas bonitas y jardines bien cuidados. Pero Phil no repara en ello porque cuando empieza a hablar de Daisy, su hija de doce años, parece que el sol fuera a salir.

“Es una niña brillante. Es graciosa y astuta. Le encanta la repostería y tiene una debilidad por los animales. Izzy, nuestra perrita, es su gran compañera. Son inseparables. Dan mucha ternura”.

Al hablar de su hija, le brillan tanto los ojos que es imposible no darse cuenta de lo mucho que la quiere. Por eso, cuando recibió una nota de su profesora, enseguida se puso a ver cómo solucionar el problema.

Tutor de matemáticas
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“La profesora me mandó una nota en la que decía que le iba muy bien en todas las materias, pero que en Matemáticas le podía ir un poco mejor”.
Phil Birchenall

Lo primero que se le ocurrió a Phil fue repasar con Daisy. Los cálculos que más le costaban eran multiplicar fracciones y hacer divisiones largas. Esa misma tarde, mientras Izzy estaba acurrucada bajo la silla de Daisy, se sentó con su hija y abrió el libro de texto. En ese preciso instante se percató de que las matemáticas no se daban como antes.

“Me puse a leer el libro y no entendía nada de lo que había que hacer. No podía procesarlo. Intenté recordar cosas de mi época, pero no veía nada en común entre las metodologías”.

Phil se quedó boquiabierto entre libretas, lápices afilados y libros de texto que le parecían jeroglíficos. Su hija se dio cuenta de que algo no estaba bien.

“Daisy se puso pálida, me miraba como diciéndome: ‘No me estás ayudando’”.

Pero Phil es un tipo resolutivo, que no se da por vencido. No iba a dejar a su hija a la buena de Dios cuando tenía que estudiar. Por suerte, se le ocurrió algo. A Phil siempre le gustó probar las nuevas tecnologías antes que nadie y le interesa ver cómo pueden usarse en el trabajo y la vida cotidiana. Hacía meses ya que había empezado a experimentar con ChatGPT. Ya lo había usado en la oficina para organizar gastos y hasta para crear una aplicación de gimnasia personalizada. Así que esa misma noche se sentó en la computadora y creó su propio GPT: un tutor de matemáticas personalizado para Daisy.

Un GPT es una versión personalizada de un modelo de lenguaje de IA que se crea para un fin o una tarea concreta. Es como una versión de ChatGPT a medida que se puede “entrenar” u “optimizar” sobre un tema, una tarea o una forma de interacción en particular. En el caso de Phil, el objetivo específico era enseñar a una niña de doce años a multiplicar fracciones y hacer divisiones largas. En un arrebato de lucidez, se le ocurrió agregar rasgos de la personalidad de Izzy, su mascota.

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“¿Y si el tutor de IA que le daba matemáticas también hacía chistes de perros? Mejor aún, ¿y si era un perro? ¿Por qué no?”.
Phil Birchenall

Esta ocurrencia de último momento hizo que el GPT fuese más que especial para su hija. Según Phil, la primera vez que lo probó, le hizo un chiste muy malo sobre perros y, a partir de ahí, se lanzaron de lleno a resolver divisiones largas con galletas de perros. Daisy quedó encantada.

Tras estudiar con Izzy, su tutor de matemáticas, Daisy empezó a entender cada vez más lo que le costaba. En Inglaterra, para poder pasar a la secundaria los alumnos deben rendir un examen al terminar la escuela primaria. La pequeña sacó notas excelentes.

“A Daisy le fue muy bien en la sección de matemáticas. Es más, la felicitaron por lo mucho que había mejorado en la materia. Lo mejor de todo es que fue un proceso divertido. Fue muy interesante, mucho más que sentarse a leer un libro de texto”.

Gracias a sus notas altas, Daisy se adoptó fácilmente a su nueva escuela. Hace poco Phil compartió en las redes sociales su idea de usar ChatGPT como tutor de temáticas para inspirar a otros padres a crear su propio GPT y ayudar a sus hijos en las materias que más les cuestan, ¡siempre instando a que inyecten algo de personalidad al proyecto!

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“En vez de dar ejercicios tediosos, el GPT hizo que Izzy cobrara vida, que el tutor de matemáticas pasara a formar parte de la familia. Era una extensión de nuestra perrita. En verdad, fue una forma de aprender con mucho amor”.

Por si te da curiosidad, a la Izzy de verdad le dan igual las divisiones largas.