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OpenAI

18 de enero de 2026

Empresa

Un negocio que crece gracias al valor de la inteligencia

Por Sarah Friar, directora financiera, OpenAI

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Lanzamos ChatGPT como una versión preliminar de investigación para ver qué pasaría si llevamos la inteligencia de vanguardia directamente a las manos de las personas.

Gracias a esto, se produjo una adopción masiva y un uso profundo a una escala que nadie había previsto.

Más que experimentar con la IA, las personas integraron ChatGPT en su vida diaria. Los estudiantes lo comenzaron a usar para resolver tareas cuando se quedaban atorados en la noche. Los padres lo empezaron a utilizar para planear viajes y administrar presupuestos. Los escritores lo aprovechaban para lidiar con el síndrome de la página en blanco. Cada vez más, la gente recurría a ChatGPT para comprender su vida: descifrar síntomas de salud, prepararse para visitas médicas y tomar decisiones complejas. También les ayudaba a pensar con más claridad cuando estaban cansados, estresados o inseguros.

Después, trasladaron esa ventaja al trabajo.

Al principio, apareció de manera discreta: un borrador editado antes de una reunión, una hoja de cálculo revisada por segunda vez, un correo de un cliente reescrito para lograr el tono adecuado. Muy pronto, se convirtió en parte de los flujos de trabajo diarios. Los ingenieros resolvían problemas de código con mayor rapidez. Los especialistas en marketing diseñaban campañas con una visión más clara. Los equipos financieros modelaban escenarios con mayor precisión. Y los gerentes se preparaban para conversaciones difíciles con más contexto.

Lo que comenzó como una herramienta para satisfacer la curiosidad se transformó en una infraestructura que les permite a las personas crear más, tomar decisiones más rápido y operar con mayor eficacia.

Esa transición está en el centro de cómo construimos OpenAI. Somos una empresa de investigación y desarrollo. Nuestro trabajo es cerrar la brecha entre los avances de la inteligencia y la forma en que las personas, las empresas y los países la adoptan y usan en la práctica

A medida que ChatGPT se volvió una herramienta confiable para el trabajo diario, seguimos un principio simple: nuestro modelo empresarial debe crecer al ritmo del valor que la inteligencia aporta.

Hemos puesto en práctica ese principio de forma deliberada. Cuando las personas necesitaban más capacidad y confiabilidad, lanzamos suscripciones para consumidores. Cuando la IA pasó a equipos y flujos de trabajo, creamos suscripciones para empresas y añadimos precios basados en el uso, de modo que los costos crecen con el trabajo real que se realiza. También desarrollamos una plataforma que les permite a los desarrolladores y a las empresas incorporar inteligencia a través de nuestras API, donde el gasto crece en proporción directa a los resultados obtenidos.

Últimamente, aplicamos el mismo principio al comercio. La gente acude a ChatGPT no solo para hacer preguntas, sino para decidir qué hacer. Qué comprar, a dónde ir, qué opción elegir. Ayudar a las personas a pasar de la exploración a la acción aporta valor tanto a los usuarios como a los socios que están a su disposición. Lo mismo ocurre con la publicidad: cuando alguien está por tomar una decisión, las opciones relevantes tienen un valor real, siempre que estén claras y sean útiles.

En cada paso, seguimos el mismo estándar: la monetización debe sentirse como parte natural de la experiencia. Si no aporta valor, no tiene cabida.

Tanto nuestras cifras de Usuarios activos semanales (Weekly Active Users, WAU) como de Usuarios activos diarios (Daily Active Users, DAU) siguen alcanzando máximos históricos. Este crecimiento se alimenta de un ciclo virtuoso que une cómputo, investigación de vanguardia, productos y monetización. La inversión en capacidad de cómputo impulsa la investigación y genera avances significativos en los modelos. Los modelos más potentes permiten mejores productos y una adopción más amplia de la plataforma de OpenAI. Esa adopción aumenta los ingresos y los ingresos financian la siguiente ola de computación e innovación. El ciclo se retroalimenta.

Al mirar atrás en los últimos tres años, nuestra capacidad para atender a los clientes, medida por los ingresos, se alineó directamente con la capacidad de cómputo disponible: la capacidad de cómputo creció 3 veces año tras año, o 9.5 veces de 2023 a 2025, 0.2 GW en 2023, 0.6 GW en 2024 y ~1.9 GW en 2025. Los ingresos siguieron la misma tendencia, creciendo 3 veces interanualmente, o 10 veces de 2023 a 2025, 2 000 millones de USD de ARR en 2023, 6 000 millones de USD en 2024 y más de 20 000 millones de USD en 2025. Este es un crecimiento sin precedentes a tal escala y creemos firmemente que una mayor capacidad de cómputo en esos períodos habría resultado en una adopción y monetización más rápidas por parte de los clientes.

El cómputo es el recurso más escaso en la IA. Hace tres años, dependíamos de un único proveedor de servicios de computación. Hoy colaboramos con proveedores de todo un ecosistema diversificado. Este cambio nos da resiliencia y, lo más importante, certeza en el cálculo. Podemos planificar, financiar y desplegar capacidad con confianza en un mercado donde el acceso a la computación determina quién puede crecer.

Esto logra que el cómputo pase de ser una restricción fija a un portafolio administrado activamente. Entrenamos modelos de vanguardia en hardware de primera calidad cuando la capacidad es lo más importante. Atendemos cargas de trabajo de alto volumen en infraestructura de menor costo cuando la eficiencia importa más que la escala bruta. La latencia es baja, el rendimiento ha mejorado y podemos ofrecer inteligencia útil a un costo de apenas unos centavos por millón de tokens. Esto hace que la IA sea práctica para los flujos de trabajo diarios, no solo para casos de uso exclusivos.

Sobre esta capa de cómputo se encuentra una plataforma de productos que abarca texto, imágenes, voz, código y API. Personas y organizaciones la utilizan para pensar, crear y trabajar de manera más eficaz. La siguiente fase son los agentes y la automatización de flujos de trabajo: procesos que se ejecutan de forma continua, mantienen el contexto con el tiempo y actúan en todas tus herramientas. Para las personas, esto significa una IA que gestiona proyectos, coordina planes y realiza tareas. Para las organizaciones, se convierte en una capa operativa que potencia el trabajo cognitivo.

A medida que estos sistemas dejan de ser una novedad y se convierten en un hábito, su uso se vuelve más profundo y constante. Esta previsibilidad fortalece la economía de la plataforma y respalda la inversión a largo plazo.

El modelo de negocio cierra el ciclo. Comenzamos con las suscripciones y hoy operamos un sistema de varios niveles que incluye suscripciones para consumidores y equipos, el plan Gratis respaldado por anuncios y comercio que impulsa una adopción amplia y APIs basadas en el uso vinculadas a cargas de trabajo de producción. Lo que venga después irá más allá de lo que ofrecemos hoy. A medida que la inteligencia se integra en la investigación científica, el descubrimiento de medicamentos, los sistemas energéticos y el modelado financiero, surgirán nuevos modelos económicos. Las licencias, los acuerdos basados en propiedad intelectual y los precios basados en resultados compartirán el valor creado. Así evolucionó Internet. La inteligencia seguirá el mismo camino.

Este sistema requiere disciplina. Garantizar un cómputo de clase mundial implica compromisos que se asumen con años de anticipación. Además, el crecimiento no sigue una línea perfectamente uniforme. A veces, la capacidad llega antes que el uso; en otras, el uso supera la capacidad. Gestionamos esto manteniendo un balance general ágil, asociándonos en lugar de ser los únicos dueños de los recursos y estructurando contratos flexibles entre proveedores y tipos de hardware. El capital se asigna por tramos según señales reales de demanda. Esto nos permite apostar con decisión cuando hay crecimiento, sin comprometer más del futuro de lo que el mercado ha generado.

Esa disciplina define nuestro enfoque para 2026: una adopción práctica. La prioridad es cerrar la brecha entre lo que la IA hace posible hoy y cómo las personas, empresas y países la usan a diario. La oportunidad es grande e inmediata, especialmente en el sector de la salud, la ciencia y lo empresarial, donde una inteligencia más avanzada se traduce directamente en mejores resultados.

La infraestructura amplía lo que podemos ofrecer. La innovación amplía lo que la inteligencia puede hacer. La adopción amplía el número de usuarios. Los ingresos financian el siguiente avance. Así es como la inteligencia se expande y se convierte en un pilar de la economía global.